Los caballos son animales deportistas y por lo tanto debemos tratarlos como tales. Hay que evaluar sus capacidades deportivas del momento, tratando de solventar posibles deficiencias para lograr un óptimo rendimiento deportivo. Además, con toda esta información podemos desarrollar un plan de entrenamiento para conseguir una mejora de las habilidades deportivas del caballo.

El examen deportivo general está recomendado en caballos que no están trabajando adecuadamente. Se puede incluir en un examen precompra o simplemente se pueden hacer evaluaciones rutinarias de manera que veamos la evolución de un caballo concreto a lo largo del tiempo. Muchas veces es interesante también para la evolución de los potros, ver cómo van aceptando el ejercicio y cómo van mejorando. En caballos en entrenamiento muchas veces es también adecuado para conseguir mejoras en el rendimiento.

Se trata de un examen en el que se evalúa físicamente al caballo, tanto en parado como en movimiento. Estudiando en profundidad la flexibilidad, la movilidad y el estado de forma general del animal. Con ello hacemos un control biomecánico del caballo, tanto del ramal como montado realizando su disciplina, lo cual da muy buena información acerca de cómo está yendo el caballo, qué estructuras están siendo sobreutilizadas o cuales se deberían estar utilizando más. Muchas veces esto puede ocurrir por muchas causas y pequeños cambios en las rutinas de entrenamiento pueden conllevar grandes mejoras en el rendimiento deportivo.

Además, se realiza un examen de los movimientos y características biomecánicas del caballo realizando un entrenamiento o ejercicios de su disciplina. De esta manera se puede evaluar si existe alguna posible mejoría en la ejecución de los ejercicios del caballo en su disciplina. Se trata de una evaluación técnica y fisiológica de la disciplina concreta del caballo y cómo lleva a cabo los distintos ejercicios.

Muchas veces el entrenamiento de los caballos lo generalizamos y utilizamos las mismas rutinas para unos caballos y otros. Sin embargo es importante tener en cuenta que existen muchas diferencias individuales y que hay casos en los que un caballo realizando el mismo ejercicio que otro muscula o ejercita distintas estructuras. Por ello es interesante realizar evaluaciones individualizadas ejecutando los ejercicios de cada disciplina.

A esto se le puede sumar, si el cliente quiere, una evaluación de todo el proceso con el pulsómetro para determinar cómo le afecta a la frecuencia cardíaca los distintos ejercicios que vamos realizando. De esta manera podemos llevar un control del esfuerzo cardiovascular que le suponen todo el proceso y evaluar el estado de forma.

En resumen, se trata de una prueba de carácter general a la vez que versátil de la cual podemos obtener información adecuada para guiar el entrenamiento, para determinar el estado de forma del caballo y para conocer las características deportivas actuales del animal, permitiéndonos además realizar reevaluaciones en el futuro para comprobar los cambios derivados del entrenamiento.