Sin músculos no hay deportista. La musculatura da la potencia y la resistencia para poder realizar cualquier ejercicio. Además una buena musculatura protege el resto de estructuras como articulaciones, huesos, ligamentos y tendones.

Por ello siempre hay que fijarse bien en la musculatura de un caballo sobre todo si pretendemos que realice algún deporte. Nunca debe haber zonas de atrofia o con falta de musculatura especialmente si son zonas musculares importantes para el ejercicio que queremos desarrollar.

Muchas veces cuando vemos caballos mal musculados y lo comentamos con el propietario suelen decir “es que es imposible muscularle esa parte del cuerpo”. Esto solo puede darse por dos opciones, que no se esté haciendo adecuadamente el entrenamiento para muscular esa parte concreta o bien que exista una lesión subyacente que esté impidiendo una musculación normal.

Esto es muy típico por ejemplo con el dorso. Se ven muchos caballos de cualquier nivel con dorsos atróficos. Esto significa que están sobreutilizando otras estructuras para compensar la falta de uso del dorso. Claramente a mayor nivel competitivo mayores problemas puede causar esta falta de musculatura en el dorso pudiendo provocar por ejemplo cojeras.

Es cierto que siempre debemos descartar que exista una lesión ósea, articular o de cualquier tipo por la cual no esté musculando de forma adecuada. Para ello se deberán realizar las radiografías, ecografías o pruebas diagnósticas pertinentes. A pesar de esto la mayoría de veces aunque exista una lesión hay mucho que podemos hacer para mejorar la musculatura de la zona.

Una vez quede descartada una posible lesión se trata de realizar ejercicios que favorezcan el aumento de musculatura de esa zona concreta. Para ello podemos hacer ejercicios en el campo, ejercicios en pista o ejercicios con ayudas (gomas, rendajes…).

Existen muchas diferencias individuales en cuanto a la facilidad para muscular distintas zonas de manera que, con un mismo ejercicio un caballo puede muscular mucho en poco tiempo y otro nada de nada. Por ello es importante realizar un seguimiento de manera que, en caso de que no funcione, podamos ir adaptando los ejercicios a ese caballo concreto.

Para que se produzca un aumento de la musculatura también debemos tener en cuenta la alimentación, ya que, aunque los ejercicios sean los correctos, si la alimentación se encuentra desequilibrada o es insuficiente no vamos a ser capaces de mejorar la musculatura de nuestro deportista equino.

Además de favorecer el aumento de la musculatura no se nos puede olvidar al planear los entrenamientos dejar descanso a los músculos de manera que evitemos las fatigas musculares que pueden producir patologías como la rabdomiolisis o roturas de las fibras musculares.

Por ello los entrenamientos para la adecuada musculación del atleta equino deben estar correctamente organizados y gestionados de manera que obtengamos los mejores resultados evitando infligir ningún daño al animal.

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