¡Ojo! Cuidado con cómo hacemos la vuelta al trabajo después de este parón. Uno de los problemas que puede surgir, aunque nos parezca extraño, es el sobreentrenamiento. Es decir, que entrenemos por encima de las posibilidades de la forma física del caballo.

Denominamos sobreentrenamiento al sobreesfuerzo producido por un entrenamiento o ejercicio excesivo. En los caballos de deporte este sobreesfuerzo puede producir una gran cantidad de problemas o patologías, siendo las más frecuentes la deshidratación (y todo lo derivado de ella) y la rabdomiolisis, comúnmente conocida como la “enfermedad del lunes” en el mundo de las carreras.

La deshidratación puede producir problemas como los cólicos y es especialmente acusada en verano y en los concursos de varios días en los que los caballos se hospedan en los boxes de la competición. Esto es así ya que el estrés sumado a un sitio nuevo o bebederos desconocidos hacen que el caballo beba menos agua de lo normal, potenciando que aparezca esta deshidratación. Es por ello importante comprobar que los caballos beben adecuadamente durante los días de competición y reforzar con electrolitos si creemos que pueden tener algún problema.

En verano, o con altas temperaturas, que los caballos sudan mucho más, es aún más importante vigilar los electrolitos. También debemos tener en cuenta que el calor hace que los animales coman menos y si además no beben lo suficiente podemos tener una deshidratación muy pronunciada en poco tiempo. Pero esto no significa que en invierno no deba preocuparnos, la deshidratación se puede dar igualmente en casos de sudoración profusa por ejercicio o entrenamientos largos o intensos.

Por otro lado tenemos la rabdomiólisis. El principal síntoma que podremos percibir es la rigidez de la musculatura de los posteriores, así como una sudoración profusa, normalmente localizada en la zona de rigidez. Además, el caballo suele presentar signos de dolor como, por ejemplo, la frecuencia cardiaca aumentada. Suele aparecer después del día de descanso, sobre todo cuando este ha estado precedido de un día de trabajo fuerte, aunque en algunas ocasiones también se da justo después del ejercicio.

En estos casos lo adecuado para confirmar que se trata de una rabdomiólisis y no una contractura o rigidez, es tomar una muestra de sangre y hacer un análisis midiendo las enzimas musculares. Las enzimas son moléculas que participan en el metabolismo y la obtención de energía en todas las células. Estas enzimas se pueden medir laboratorialmente. Existen muchas enzimas relacionadas con el metabolismo de los músculos, pero destacan tres que son utilizadas como marcadores de sobreesfuerzo: la creatinquinasa (CK) la aspartato aminotransferasa (AST) y lactato deshidrogenasa (LDH). Estas enzimas aparecen aumentadas en sangre en los casos de sobreesfuerzo. La CK normalmente se eleva a las primeras horas de la lesión muscular, la AST a las 12-24h y la LDH a los 3-5 días. Esto es interesante no solo para el diagnóstico sino también para comprobar la recuperación del caballo. Debido a ello, es recomendable repetir el análisis a los 2-3 días para comprobar que el daño muscular no continúa avanzando y se está produciendo una mejora.

Si tenemos problemas de sobreeentrenamiento significa, en la mayoría de los casos, que tenemos una planificación inadecuada de entrenamientos, en este caso, una planificación inadecuada de la vuelta al trabajo normal. Un sobreentrenemiento es, a fin de cuentas, un ejercicio por encima de las posibilidades del caballo. Un caballo que no está entrenado no desarrolla los sistemas de adaptación al ejercicio que permiten la regulación de la temperatura, del sudor y de las rutas metabólicas que hacen que el ejercicio y la recuperación sean los correctos.

Cuando entrenamos a un caballo para competir lo que estamos provocando es una adaptación de su cuerpo para realizar el ejercicio que les estamos pidiendo. Esta adaptación se traduce en un cambio en la resistencia y en la fuerza, que implica que las rutas metabólicas (que son las encargadas de que los músculos tengan la energía suficiente durante el tiempo suficiente para realizar el ejercicio) estén funcionando adecuadamente. Para ello el programa de ejercicio es imprescindible ya que existen distintas vías de obtención de energía y en función de nuestro entrenamiento podremos potenciar más unas u otras.

Además, en esta adaptación encontramos también el desarrollo muscular. Las fibras cambian al ser entrenadas y utilizadas para el ejercicio. Cada músculo o grupo muscular actúa de diferente manera, por ello debemos hacer ejercicios de musculación específicos para los músculos que queramos potenciar. Es frecuente encontrar caballos de alto nivel con un desarrollo muscular mejorable, lo que produce una mayor cantidad de lesiones y problemas diversos. Esta adaptación de la musculatura está altamente ligada a la producción energética y rutas metabólicas musculares que ya hemos mencionado antes.

El entrenamiento de la resistencia o el entrenamiento cardiaco es el que va a hacer que lleguen al músculo el oxígeno y los nutrientes necesarios para desarrollar su actividad. La adaptación cardiaca hace que la velocidad de latido sea la adecuada, así como el volumen y la recuperación.

En resumen, el sobreentrenamiento produce gran cantidad de problemas en caballos que pueden llegar a ser incluso letales y lo podemos prevenir con un buen programa de entrenamiento.

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