(Artículo publicado en ecuestre.es)

Cuando planteamos una mejora de rendimiento de un caballo hay distintas partes en las que podemos dividir el trabajo. Uno de los puntos que tenemos que mejorar, que es del que vamos a hablar hoy, es la resistencia.

La definición de resistencia, aunque el concepto lo tenemos todos en la cabeza, no es sencilla, ya que depende de la actividad, pero a grandes rasgos podríamos decir que es la capacidad para retrasar y soportar la fatiga, minimizando sus efectos sobre el rendimiento. Esto básicamente significa a efectos prácticos, que el caballo aguante haciendo una reprisse sin que el rendimiento disminuya, o un recorrido de salto o cross.

Con esto queda muy claro que es básico entrenar la resistencia en nuestro caballo. Por supuesto este entrenamiento tiene que ser adecuado a la disciplina que practiquemos, no va a ser igual preparar un cross, que un partido de polo o que un recorrido de salto.

Idealmente para entrenar adecuadamente la resistencia deberíamos realizar un test de esfuerzo, prueba en la que medimos la frecuencia cardiaca y el lactato (sustancia que se aparece como el resultado de la producción de energía sin oxígeno) que nos marca la base de partida de cada caballo. Nos permite determinar las velocidades a las que debe trabajar el caballo para aumentar su resistencia.

A grandes rasgos hay dos maneras de aumentar la resistencia de nuestros caballos que son el mantenimiento de una velocidad constante durante un tiempo determinado o un trabajo de intervalos, más cortos y normalmente más intensos. Esto va a depender de la disciplina del caballo y del estado de forma del mismo.

Es imprescindible que la resistencia esté en nuestro entrenamiento semanal. Debemos tener en cuenta que no siempre debe estar en la misma cantidad ya que a lo largo de la temporada los planes de entrenamiento van cambiando en función de como de cerca se encuentren las competiciones y del estado de forma ya que no necesitamos el mismo tiempo para mantener un estado de forma que para conseguir aumentarlo.

Tampoco se nos puede olvidar que el entrenamiento de los caballos no es una receta de cocina, cada caballo es distinto, además hay que sumar el cómo afecta el jinete, el manejo de cada hípica o centro, la comida, las pistas, las nuevas investigaciones o estudios al respecto…todo esto hay que tenerlo en cuenta de cara a plantear un calendario de entrenamiento. Para que sea realmente efectivo tiene que ser individualizado y adecuado a cada caballo, siendo también imprescindible que sea realista y serio.

Para mejorar la resistencia hay que ser constantes, de nada sirve que hagamos un día series de galope y nunca más volvamos a hacer nada parecido, esto no es algo que cambie de un día para otro. Si queremos mejorar el estado de forma de los caballos hay que ser serios y organizados hacer un plan que podamos llevar a cabo y cumplirlo.

En resumen, la resistencia es básica para el adecuado rendimiento de los caballos y debe formar parte de nuestro plan de entrenamiento.

 

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