Hay caballos que no se lesionan nunca pero, la mayoría de atletas equinos sufren alguna lesión a lo largo de su vida deportiva. Es importante que tratemos de prevenir estas lesiones con adecuados cuidados y planes de entrenamientos aunque, un vez han ocurrido ¿qué hacemos? ¿cuál es la mejor manera para que el caballo vuelva a su nivel deportivo anterior?

Evidentemente la vuelta al ejercicio va a depender de la lesión en sí. Existen lesiones mucho más complicadas que otras y más difíciles de curar o de gestionar para que el animal tenga una vida deportiva longeva y sin dolor. Por ello el primer paso es, por supuesto, es el diagnóstico y el tratamiento pero después hay mucho más.

Debemos tener en cuenta que cada plan de rehabilitación debe ser específico e individualizado para cada animal. Variará según el tipo de lesión, la evolución (es un plan dinámico que va cambiando) y el carácter y características propias de cada animal.

El tipo de lesión nos marcará si debemos dejar unos días de reposo o no. En cualquier caso, siempre que se pueda es interesante empezar la rehabilitación y por lo tanto el movimiento cuanto antes. Para comenzar debe ser suave y debemos irlo aumentando gradualmente.  Este aumento no debe ser rígido, es decir, debe depender totalmente de la evolución del paciente. Hay caballos y lesiones que necesitan ir poco a poco y otras con las que podemos avanzar más rápidamente.

La razón por la cual es útil que la rehabilitación la lleve personal cualificado es principalmente por la regulación de la intensidad del ejercicio que vamos haciendo y el tipo de ejercicio. De esta manera debemos tratar de que la intensidad sea la máxima posible que no produzca daños en la lesión del animal para que sea lo más efectiva y rápida posible.

Además, el tipo de ejercicios deben ir cambiando con la evolución del paciente, con su carácter y por supuesto con las posibilidades del terreno y de la gente responsable. De esta manera podemos utilizar suelos duros o blandos en función de las necesidades, cuestas… Los suelos duros, por ejemplo, implican una intensidad menor en parte de la musculatura, pero en caso de lesiones óseas no suele estar indicado en las primeras fases de la rehabilitación. Por otra parte, los suelos blandos implican un mayor coste muscular en realizar los movimientos (mayor intensidad de determinadas partes de la musculatura) y pueden ser problemáticas por este sobreesfuerzo tanto muscular como de ligamentos y tendones. También se pueden incluir ayudas como gomas elásticas o rendajes específicos para determinadas lesiones en determinados momentos.

En algunas lesiones y en algunos momentos puede estar indicada la inmovilización parcial de alguna estructura mediante vendajes. Por supuesto es regulable también cuanto de fuerte es este vendaje. Hay ocasiones en las que nos interesa que el animal no fuerce una estructura pero queremos que se mueva y por lo tanto podemos ayudarnos de estos vendajes.

Una rehabilitación adecuada es, como podemos ver, muy compleja y va a depender de una gran cantidad de factores. Por ello es recomendable ponerse en manos de personal cualificado. La rehabilitación marcará la diferencia ya que está demostrado que es uno de los factores más importantes para que no haya recaídas y por tanto el atleta equino tenga una vida deportiva adecuada y longeva.

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