Las lesiones en caballos forman parte de la realidad del deporte y del trabajo diario, pero no son cuestión de mala suerte.
Siempre digo que las lesiones son una especie de lotería… y que todos compramos papeletas cada día. Lo importante es cuántas compramos. Y una gran parte de esas papeletas se adquiere en el entrenamiento.
En Equitrainvet, trabajamos con la idea de que el mejor tratamiento es la prevención. No podemos eliminar el riesgo al 100 %, pero sí podemos reducirlo de forma significativa con una planificación lógica, descanso adecuado y un entrenamiento de base sólido.

Un buen entrenamiento de base es la mejor prevención
El entrenamiento de base es el pilar sobre el que se construye todo: fuerza, resistencia, equilibrio y coordinación.
Un caballo con buena base tiene menos papeletas para lesionarse, porque su cuerpo tolera mejor el esfuerzo, compensa menos y distribuye mejor las cargas.
El problema es que muchas veces se empieza a pedir rendimiento antes de que haya una estructura capaz de sostenerlo.
Sin una musculatura profunda fuerte, un dorso funcional y una buena propiocepción, el caballo se vuelve más propenso a microrroturas, sobrecargas o compensaciones articulares.
Ese trabajo de base no es “andar al paso unos días”. Incluye fases bien planificadas de adaptación cardiovascular, desarrollo muscular progresivo y control del equilibrio dinámico.
El entrenamiento también lesiona… si no se planifica
No solo se lesionan los caballos que trabajan poco.
También los que trabajan demasiado, demasiado intenso o sin descansos reales.
Las fibras musculares necesitan tiempo para adaptarse, regenerarse y fortalecerse tras el esfuerzo. Sin ese tiempo, el tejido se debilita y acaba cediendo.
Por eso, entrenar bien implica pensar los descansos, no hacer sesiones intensas todos los días, ni trabajos excesivamente suaves siempre.
Un caballo que solo “descansa andando” nunca desarrolla fuerza real; uno que solo hace ejercicios exigentes, tampoco consolida sus adaptaciones.
El equilibrio está en la variabilidad del entrenamiento: alternar intensidades, incluir días de trabajo pie a tierra, cambios de terreno, ejercicios de coordinación y sesiones regenerativas.
El papel del jinete y del equipo
La prevención de lesiones también pasa por el binomio. Un jinete equilibrado y una montura bien ajustada son tan importantes como un músculo fuerte o una buena recuperación.
Un desequilibrio del jinete o una montura que presiona zonas del dorso alteran la mecánica del movimiento y aumentan la probabilidad de sobrecarga.
Revisar periódicamente el equipo, valorar la simetría del dorso y la grupa, y escuchar las señales del caballo son hábitos que reducen papeletas cada día.
Conclusión
Las lesiones no se pueden evitar por completo, pero sí se pueden prevenir.
El entrenamiento de base, la gestión del esfuerzo y el descanso inteligente son las herramientas más efectivas para mantener un caballo sano, fuerte y con una carrera larga.
En Equitrainvet, ayudamos a diseñar planes de trabajo que mejoran el rendimiento sin comprometer la salud. Porque entrenar bien no es solo preparar para competir: es entrenar para no romperse.
